Bernardo Gutiérrez Parra
Un par de colegas de Coahuila con los que hablé ayer, me dijeron que los candidatos del PRI a la legislatura de ese estado hicieron una campaña a ras de tierra, subiendo y bajando cerros, empapados de sol, morados de frío y saludando a todo mundo. “Llegaron a sitios donde sólo llega la Coca Cola, a comunidades de cinco o seis casitas. Llegaron con cero soberbia, humilditos todos, sin la cauda de acarreados y dispuestos a escuchar”.

Esto trajo como consecuencia que en las elecciones de este domingo tuvieron carro completo, como en los viejos tiempos. A reserva de que se confirme su aplastante triunfo, los colegas aseguran que el tricolor ganó en los 16 distritos.

Lo mismo sucedió en Hidalgo donde los candidatos del PRI siguieron el mismo script y se llevaron 32 de las 84 alcaldía en disputa, pero al parecer tienen amarradas diez más. Una cantidad impensable hace apenas un año.

Dicen por ahí que un viejo nonagenario vio unas actas de defunción sobre el buró de su cama (del 2000, 2006, 2016 y 2018) y dibujó una sonrisa cuyo eco resonó en Palacio Nacional y en todo el país.

Y es que con 91 años de edad y más de 70 en el poder, nadie daba un cacahuate por el PRI, sobre todo por los actos de corrupción en que se ha visto envuelto a lo largo de su azarosa existencia, pero principalmente de 15 años a la fecha.

Sapiente pero colmilludo, sabe que aún le queda cuerda para seguir participando de manera protagónica y activa en la vida política nacional.

Eso también lo sabe el líder del tricolor en Veracruz, Marlon Ramírez Marín, quien aseguró que el triunfo de su partido en esos dos estados: “Es un respiro para los mexicanos, para las personas que no están de acuerdo con este proceso de desmantelamiento de las inversiones, un respiro para la gente que ve que la economía estaba en el lugar 12 mundial y ahora ha caído de manera histórica, un respiro para aquellas personas a quienes les quitaron el Prospera, para las mujeres a quienes les quitaron las guarderías; es un respiro para el PRI, pero es un respiro para México”.

Tras felicitar a las dirigencias de Coahuila e Hidalgo, Marlon fue muy puntual al reconocer el trabajo y esfuerzo que realizaron los integrantes de los comités seccionales y municipales, es decir, la gente de las bases sin las cual no hubieran sido posibles estos triunfos.

En Morena de Veracruz también sintieron el calambrazo y acusaron recibo de enterados.

El diputado de ese partido, Juan Javier Gómez Cazarín aceptó el triunfo del PRI y advirtió a su dirigencia: “Ojalá nuestros dirigentes entiendan que no son ellos, que no es el poder de una dirigencia. No señores, se han estado equivocando durante mucho tiempo. La militancia necesita organización, falta sacar a todos los líderes corruptos que tenemos en Morena porque hay que decirlo; los embriagó el poder y no lo quieren soltar. Es momento de unirse señores de Morena, es momento de sacar la casta por nuestro pueblo y por nuestro proyecto de nación”.

A pesar del triunfo en el PRI estatal toman las cosas con seriedad. En relación a las posibles alianzas Marlon Ramírez apuntó: “Vamos bien, tenemos un diálogo permanente y fluido con todas las fuerzas políticas que ven en los resultados de estos estados, una oportunidad para poder detener la devastación que estamos teniendo”.

Enfatizó que lo que se busca es que a Veracruz le vaya mejor. “Una alianza no es para ver quien saca más ventaja, sino para poner en el centro del interés a la inversión, desarrollo, paz y estabilidad. Cada partido tiene fortalezas con personajes fortalecidos y esa debe ser la base y raíz a partir de la cual hagamos la construcción”.

Por lo pronto, el viejo nonagenario que ha estado estos años a base de pócimas y tecitos, se levantó con ligereza de su cama, abrió las ventanas de su casa, dejó entrar el sol otoñal, llenó sus pulmones de aire vivificador y rompió las cuatro actas de defunción que lo daban por muerto.

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