DEAD LINE

por: Víctor Hugo Arteaga

La gran incapacidad del Gobernador Cuitláhuac y la corrupción veracruzana que no cede

Hace siete meses los veracruzanos llevaron a ganar la elección a Cuitláhuac García Jiménez pensando sinceramente que en él y con el apoyo de Andrés Manuel López Obrador, tendrían la solución a los problemas generados por los anteriores dos gobernadores.

La verdad es que Cuitláhuac es un buen hombre, con deseos sinceros de lograr cambios en su estado, pero con nula experiencia en la administración pública y mucha menos experiencia en la formación y manejo de equipos de trabajo.

Es triste tener que escribirlo, pero a poco menos de tres meses de tomar posesión como Mandatario Estatal, lo único que ha demostrado es una tremenda incapacidad para tomar decisiones correctas y otra gran incapacidad para operar políticamente en un estado que vive de eso: la política.

No está preparado. No sabe hablar. No sabe articular discursos. No sabe transmitir sus mensajes con claridad. No sabe hacer empatía con sus gobernados. No sabe tratar a los medios de comunicación. Entre muchos no sabe.

Pero lo más importante es que No Sabe Gobernar. Gobierna entre el querer y el soñar, anhelar y la popularidad del Presidente que cree podrá guiarlo por ósmosis a tener un gobierno.

Cuaitláhuac García es una copia quinta región, o pretende serlo, del Presidente de la República. Vaya, hasta se recarga en los atriles o mueve el dedito índice o retarda sus pensamientos, pretendiendo imitar a un hombre al que definitivamente nadie podría imitar.

Vamos, querer hacerlo para quedar bien en Palacio Nacional, no es para nada lo más inteligente que puede hacer el “Cuai”. Pero quién ha dicho que sea inteligente el Gobernador de Veracruz?

Al final del día, el inicio de la administración de García Jiménez es peor que la de Javier Duarte de Ochoa o la de Miguel Ángel Yunes Linares, pues en todos los indicadores Veracruz naufraga en una espiral pronunciada a la baja.

Seguridad Pública nula, con una elección de un secretario que se ha esforzado en demostrar su incapacidad técnica para obtener ventaja técnica y táctica contra la delincuencia organizada, ante la que literalmente se encuentra postrado.

Las políticas corruptas desde la Secretaría de Planeación y Finanzas también
van en franca caída. Con un primo del Gobernador, Eleazar Guerrero, tomando las decisiones de los negocios y los “proveedores”, los moches y formando una estructura en cada dependencia, que le mantenga con el dominio de las finanzas del Estado.

Y luego viene su pésimo manejo de la política interna. Con un secretario Eric Cisneros que ha demostrado cada día su incapacidad para tener el control de la política interna de Veracruz.

Al final del día Cuitláhuac García Jiménez es el único responsable de su equipo de secretaros, sobre el cual no tiene control comando, y como por la víspera se saca el día, es muy posible que al final de su administración sea considerado el peor gobernador en la historia del estado.

Para muestra basta un botón: Los juicios políticos que se intentaron implementar contra el Fiscal General Jorge Winckler, fueron un rotundo fracaso, diseñados únicamente para exponer pública y socialmente al Gobernador y exhibirlo ante la nación morena.

Y cómo no iban a fracasar estos juicios, si el secretario de gobierno, encargado de implementar la política interna y estar en íntima relación con el coordinador de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Casarín, prefiere operar en otros estados antes que en el suyo.

Cómo no fracasaría el intento de cortar la cabeza a Jorge Winckler, si al frente de los congresistas morenos en Veracruz se puso a un hombre al más viejo estilo de los grandes corruptos que han pasado por ahí.

Gómez Casarín, dicho esto por varios diputados morenos en confianza, les retiene a cada uno al menos 50 mil pesos cada mes de sus prerrogativas y su dieta legislativa, supuestamente por “órdenes del de arriba”.

Si las palabras de Gómez Casarín son ciertas, entonces el Gobernador Cuitláhuac García se está embolsando cada mes un millón 500 mil pesos de sus congresistas al menos.

Si esto es así, entonces me hace sentido que por primera vez en la historia de las matemáticas Pitágoras haya sido exhibido al ser 14 más que 36 en la legislatura veracruzana.

Por qué 14 más que 36?

Porque 14 diputados de la oposición a Morena, pudieron tumbar la mayoría calificada que tiene en el Congreso de Veracruz, para de esta forma evitar un juicio político contra el Fiscal de Yunes Linares.

Esos 14 diputados de oposición pudieron convencer a seis más de votar contra el proceso que se intentaba seguir contra Winckler y de esta forma tener 19 y 20 votos, suficientes para anular la mayoría calificada que en automático tenía Morena.

En contraparte, Gómez Casarín y Eric Cisneros, sólo necesitaban que 34 congresistas locales votaran y Winckler se habría ido al Juicio Político. Pero ni teniendo 36 pudieron retenerlos.

Es más, Gómez Casarín pudo darse el lujo de perder a dos diputados de su bloque y aún así le habría cumplido al Gobernador el encargo de liberarlo de un “Fiscal Incómodo”. Pero no, no fue así.

Por primera vez en la historia de las matemáticas 14 fueron más que 36.

La corrupción que impera al interior del Congreso de Veracruz les da un muy mal primer periodo ordinario de sesiones, que termina con un saldo de corrupción de al menos un millón 500 mil pesos que Gómez Casarín o quizá 2 millones.

Si ese operativo se mantiene, al final del primer año del Congreso de Veracruz, Gómez Casarín le habrá entregado 18 a 24 millones de pesos en su mano al Gobernador, pues él dice que ese es un tema de “órdenes superiores”. A menos que esas órdenes sean desde la oficina de la Secretaría de Gobierno.

Así, que si por ahí les dicen que Cuitláhuac García sabe gobernar, es tiempo de comenzar a señalar los actos de corrupción que tanto dice no se permitirán más en su estado ni en la mal llamada Cuarta Transformación.