Bernardo Gutiérrez Parra
Nadie discute que el Senador Ricardo Ahued es una persona decente, honesta y honrada, como tampoco se discute que no tiene pelos en la lengua y habla sin tapujos cuando así lo considera. Esto le ocasionó problemas con sus correligionarios del PRI cuando estuvo en ese partido y lo mismo le sucederá ahora que está en Morena.

Quienes lo conocen aseguran que no soporta a los chairos incrustados en el gabinete de Cuitláhuac García por ineptos, corruptos, incultos, soberbios y patanes.

Ahued ha chocado una y otra vez con ellos (aunque no frontalmente) por su manera de conducir la política, la seguridad y la salud en Veracruz, pero además, por no defender a la ciudadanía en sus necesidades más elementales como la reducción en las tarifas por consumo de la energía eléctrica.

El viernes anterior manifestó su descontento porque la izquierda que apoyó a los tabasqueños cuando buscaban una mejor tarifa, no ha hecho lo mismo por los veracruzanos. “La lucha por mejores tarifas la inició la izquierda y la izquierda debe responder de la misma manera a Veracruz porque no somos cosa menor” dijo.

Tras declarar que los usuarios veracruzanos tienen un adeudo con la Comisión Federal de Electricidad por 167 millones de pesos se preguntó: “¿Acaso no sería un buen acto humanitario en la pandemia que a Veracruz, después de todo lo que produce de energía, le condonen 167 millones de pesos y al que no pague (a partir de la condonación), entonces sí aplicarles la ley?”.

Su propuesta encantó a la raza jarocha, pero cayó como patada al estómago en Palacio Nacional.

Ricardo no paró ahí, este martes declaró que tanto la Secretaría de Comunicaciones y Transportes como la Comisión Federal de Electricidad, deben entregar cuentas de los recursos que corresponden a la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde que servirían para rehabilitar salidas de emergencia en zonas aledañas.

“Se han robado el dinero, que se investigue de los anteriores gobiernos o de quien haya sido, dónde están los recursos que son precisamente para la reestructuración de vados, puentes, caminos, que son para la zona de emergencia de los pueblos, que si ahora no pueden pasar por esos caminos deteriorados, menos en un caso de emergencia. El caso es que no hay obra, entonces se tiene que investigar dónde está el recurso y por qué no se aplicó”, indicó.

Y esto fue otro carambazo que tuvo acuse de recibo en Xalapa. El secretario de Gobierno Eric Cisneros contestó (contra su costumbre) conciliador: “No solamente hay que decirlo, hay que hacerlo, hay que participar. Los dichos se tienen que convertir en hechos. Yo invitaría al Senador y a todos los que quieran hacer que las cosas funcionen mejor, a que participemos viendo lo que sí podemos hacer y no solamente lo que pueden hacer otros”.

Nomás que ahí no paró todo.

Un par de columnistas subieron para abajo a Ricardo pues de proponerlo como candidato a la gubernatura de Veracruz lo están candidateando para la alcaldía de Xalapa.

Un analista político me dijo: “Esa es la respuesta de Eric Cisneros al Senador. El mensaje que le está enviando es: ‘Para lo único que te alcanza es para ser presidente municipal’”.

¿Será?

En política nada es casual.

Por otra parte, ha trascendido que Andrés Manuel está furioso con Ricardo porque a su paso por la Dirección General de Aduanas no hizo nada y eso se lo documentó la directora del SAT, Raquel Buenrostro al presidente. De hecho se dice que nunca renunció sino que le pidieron que renunciara.

¿Será?

Reitero, en política no hay casualidades. Lo que es un hecho es que dentro de Morena hay grupos de mucho peso que no desean que Ricardo sea candidato a la gubernatura y tampoco a la alcaldía de Xalapa. Por eso que le andan moviendo el tapete desde ahora, aprovechando una de sus debilidades: que no se calla nada de lo que le disgusta y lo dice sin tapujos.

Si el Senador sigue contando con la confianza de Andrés Manuel nada debe temer, pero si lo borró de su lista de consentidos… ¡aguas!

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