Este jueves el Congreso local destituyó a Jorge Winckler Ortiz como Fiscal General del Estado y lo que sigue es que el propio Congreso emita la convocatoria para elegir al nuevo titular de ese organismo, ocupado actualmente por Verónica Hernández Giadáns como encargada de despacho.

Con 33 votos a favor, 12 en contra y 0 abstenciones, el Congreso veracruzano le dijo adiós formalmente al abogado de Miguel Ángel Yunes Linares (aunque ya lo había corrido desde septiembre), que fue impuesto por el propio Yunes y por la anterior Legislatura con mayoría panista.

¿Apelará Winckler? Puede hacerlo. El problema es que es prófugo de la justicia y difícilmente podrá defenderse con la holgura de quien goza de plena libertad. Nadie es libre por completo si anda a salto de mata.

En el Congreso, fue bien poco lo que pudieron hacer sus amigos; lo que tenían que hacer lo hicieron los 12 legisladores que votaron en contra de la destitución. Tampoco sirvieron los alegatos a posteriori de la diputada María Josefina Gamboa porque el hecho ya está consumado.

Precisamente para evitar cualquier acción jurídica de parte del ex Fiscal, es probable que con todo y coronavirus la convocatoria salga la próxima semana y para abril o mayo Veracruz ya tenga nuevo Fiscal.

Hay quienes aseguran que los días de Verónica Hernández como encargada de despacho están contados y eso es verdad. Pero sus días como Fiscal General del Estado apenas estarían por comenzar, si cumple con los requerimientos que establezca la convocatoria y decide competir por la FGE porque nada se lo impide.

¿Qué sigue después de la convocatoria?

En teoría, el Gobernador Cuitláhuac García Jiménez enviará al Congreso una terna con tres o cuatro nombres para que “tras concienzudo análisis”, los legisladores voten por el mejor candidato. En la práctica será el Secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, quien le pase la terna con el candidato de su preferencia debidamente palomeado.

Si alguna vez Cuitláhuac intentó tomar las riendas del gobierno, fracasó estrepitosamente ante la paciente labor que mes con mes realizó Eric hasta colocarse como el poder tras el trono.

Es Eric quien acuerda, dirige, ordena, decreta, decide, pone, quita, grita y manotea. Y a base de lo anterior ha logrado un entramado de poder lo mismo en el Tribunal Superior de Justicia que en la Fiscalía estatal y en el Congreso local. Es Eric quien ha puesto en lugares clave a personas de su entera confianza que sólo le obedecen a él.

No deja de ser paradójico que siete de cada diez veracruzanos estén pidiendo que Cuitláhuac deje la gubernatura cuando Cuitláhuac ya se fue.

¿Qué, ya renunció?

No, sigue cobrando pero no gobierna.

Por muy impopular que sea, por mucho que lo desprecien los veracruzanos (que vaya que lo aborrecen), Eric Cisneros es el Gobernador de facto y eso no tiene remedio.

Esto lo sabe Cuitláhuac que ante su manifiesta incapacidad para gobernar y convertido en la botana nacional debido a su cantinflesca manera de expresarse, no le ha quedado de otra que hacerse a un lado y dejarlo pasar.

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