La visita de Andrés Manuel López Obrador a Veracruz, en términos de análisis político, no quedó clara, ni entendible. Tampoco aportó datos nuevos o verse inmerso en el tema de la inseguridad en el estado. Se limitó a defender al inoperante Gobernador Cuitláhuac García Jiménez, al meter las manos y todo el cuerpo, a favor de las acciones de ingobernabilidad que se han realizado en esta administración estatal. Trató de minimizar las críticas de la opinión pública nacional e internacional, que señalan al Presidente de México, el haberse equivocado al imponer a Cuitláhuac como Gobernador, así como defender al malogrado esquema de un mini gobierno estatal a distancia, controlado desde la Ciudad de México, con resultados desastrosos, provocando una inseguridad imperante y rapaz en Veracruz, como la masacre ocurrida en Minatitlán…

Y el Presidente de México fue obligado a trasladarse a Veracruz, para dar el espaldarazo a su inexperto recomendado, así como tratar de callar críticas, opacar rumores sobre posibles renuncias y “lavar los trastes sucios y limpiar el cochinero” que dejaron integrantes del Gabinete de Cuitláhuac García… Ante la presión mediática, Andrés Manuel López Obrador anuncia otra visita, este próximo viernes a Minatitlán, en este municipio donde fue el escenario de una de las peores masacres recordadas en Veracruz…

En rueda de prensa, López Obrador aceptó haberse reunido con Cuitláhuac García para garantizar la paz y tranquilidad. Lamentó lo sucedido en Minatitlán y en otras partes, pero aseguró que las mejoras llevarán tiempo, pues admitió que pasadas administraciones dejaron como “herencia”, un país en una situación lamentable de corrupción entre gobierno y autoridades… Y de estos señalamientos, en casi cinco meses no han formulado denuncias, ni investigaciones ante la FGR, ni tampoco critica o nombra a Enrique Peña Nieto… Y como Miguel Ángel Yunes Linares, el Presidente de México prometió que en seis meses, bajarían los índices delictivos…

En su discurso, AMLO evadió preguntas incómodas, responsabilizando a anteriores administraciones, cuando son ya sus obligaciones como Mandatario Federal… Lo que no perdonamos, es su afán de proteger a Cuitláhuac y además, atacar a medios de comunicación, asegurando textualmente: “Antes el problema era la autoridad, había que andar con la mano en la bolsa cuidando la cartera, porque la corrupción estaba en el gobierno. No había línea divisoria entre gobierno y delincuencia. En Veracruz se tiene un Gobernador comprometido con el pueblo y honesto. Los anteriores, daban miedo, eran como personajes de terror. Cuitláhuac es incapaz de engañar, de llevar a cabo una acción perversa en contra de nadie, Cuitláhuac no es de malas entrañas, es honrado. Vean ahora, los columnistas nos atacan un día sí y otro también. Vámonos al debate, no vamos a pedirle frías a nadie. No le voy a decir a Carlos Slim, quien nos atacan las 24 horas, oye Carlos ayúdanos; ni al duelo de El Financiero, oye, dile a Pablo Hiriart que fue el vocero de Salinas y que nos dedica la columna todos los días para atacarnos; ni le voy a decir a Alejandro Junco, de Reforma, que no nos calumnien, que no apliquen la máxima del hampa del periodismo, cuando la tinta no mancha, tizna… Vamos a hacer un anuncio el fin de semana, en Minatitlán”….

En preguntas concretas, hubo sus acostumbrados relatos largos, que cansan como monólogos sobre sus historias personales, como estrategia de distracción en temas álgidos y complejos, siendo que sus hazañas y aventuras políticas no son de interés periodístico, pues las campañas concluyeron en el 2018. Hoy en día, el Presidente debe dar respuestas y rendir información oficial. No le pagamos para que venga a proteger a su Gobernador de Veracruz, ni tampoco, para acusar a exgobiernos federales y estatales, de ser los culpables, de que México está de cabeza…

López Obrador no vino a aceptar renuncias, ni tampoco hizo cambios, mucho menos, a señalar a culpables, para no mostrar debilidad política ante sus adversarios, quienes una y otra vez señalan al Presidente de México de ser un dictador, ocurrente y falto de ejercicio gubernamental… Lo cierto de todo esto, es que AMLO se equivocó en su esquema en Veracruz y eso, no lo quiere reconocer, ni aceptar. Es por eso, que hasta el cierre de esta columna, no entendemos en realidad, a qué vino el Presidente de México a Veracruz…

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