• Se presentó el documental Cuando cierro los ojos en el Teatro J.J. Herrera

Xalapa, Ver.- Tener en Xalapa eventos como la gira de documentales Ambulante nos da la oportunidad de involucrarnos en otros círculos del cine al que generalmente no se tiene acceso, genera espacios para la reflexión en temas que muchas veces están invisibilizados, pero ahora hay que llevarlo a las colonias de la periferia en donde difícilmente se puede ver, coincidieron asistentes a la proyección del documental Cuando cierro los ojos, en el Teatro
J. J. Herrera.

El filme, dirigido por Sergio Blanco y Michelle Ibaven y que se presentó este viernes, narra la historia de Adela, hablante de mixteco quien pasó siete años en la cárcel acusada de haber asesinado a su cuñado, y Marcelino, hablante de mazateco, quien fue sentenciado a 30 años de prisión por un homicidio que no cometió.

Al respecto, Iris del Rosario Jiménez, estudiante de la Universidad Veracruzana (UV), expresó que “esta película muestra la tragedia de los hablantes de las lenguas maternas que no tienen acceso a la justicia por falta de intérpretes, que pasan años presos y son inocentes, es importante cómo a través de estos documentales te das cuenta de temas de los que no hablamos ni reflexionamos”.

Dijo que no le sorprendía que Xalapa haya sido escogida para iniciar la gira al ser, después de la Ciudad de México, la sede con más audiencia en el nivel nacional, “es una ciudad universitaria, con muchos y diversos públicos, como el de los estudiantes y académicos. Pero deberíamos buscar otras audiencias, aquellas a las que no les llega este tipo de producciones, como quienes habitan en las colonias de la periferia. Ambulante debería trabajar en esto, porque mucha gente no sabe y vale la pena”.

Ezequiel Guido, de la Ciudad de México y asiduo asistente a las ediciones del festival, viajó por primera vez a Xalapa para las funciones. Celebró la curaduría y refirió que el tema de los derechos lingüísticos y la justicia que trata el documental Cuando cierro los ojos es sumamente relevante.

“Más allá de la riqueza lingüística hay que destacar la parte jurídica que no tiene apoyo del sistema, esta historia le da un rostro a los números, a las estadísticas, a algo que normalmente no sabemos qué está pasando en nuestro país”.

NO HABLAR ESPAÑOL, LA TRAGEDIA QUE VISIBILIZA CUANDO CIERRO LOS OJOS

Cuando cierro los ojos visibiliza y expone las historias de Adela y Marcelino, los casos de los hablantes de lenguas indígenas que no tienen acceso a un intérprete durante un proceso judicial y se enfrentan a mentiras, tortura y el atropello sistemático de múltiples derechos humanos, pues el único delito que cometieron no está en ningún código penal: no saber hablar ni escribir español.

Durante el conversatorio posterior a la proyección que se realizó en el Teatro J. J. Herrera, Sergio Blanco indicó: “Este trabajo fue algo muy íntimo para todos los que hicimos el documental, fuimos pocas personas, pero eran testimonios muy valiosos, y a pesar de que no pudimos participar con ellos directamente en la cárcel, cada frase y cada elemento calaba”.

Destacó que con este documental querían ponerle rostro a las estadísticas y mostrar lo que representa para este país casos como los de Marcelino y Adela.

Michelle Ibaven señaló que al principio son números, luego personas “y después de que las conoces, te involucras con la familia, poco a poco te vas envolviendo en su realidad, siempre con distancia porque no podemos ponernos en su lugar, pero sí escuchar su voz, sus recuerdos y sus historias”.

Recordó que grabaron todos los lugares a los que ellos hacían referencia: “Tratamos de contar desde afuera lo que ellos recordaban, y era la manera de ponerle un contexto más cercano a lo que era su realidad en aquel entonces. Lo quisimos hacer desde esta postura para no crear una ficción, sino hacer una interpretación y, con ayuda de todos estos elementos, tratar de hacer sentir a quien vino a sentarse a ver el documental, algo de lo que sentimos en todo este proceso”.